sábado, 1 de septiembre de 2007

La perfección existe...y se llama Jessica


De pequeños casi todos odiábamos las matemáticas, o eso había que decir si no querías ser oficialmente tachado de empollón.

Lo de ser bueno en literatura, en lengua o en historia parecía más propio de un simple pensador.

Yo me las tenía especialmente con el álgebra ya que no he sabido nunca despejar una ecuación.

Digamos que soy más aritmética. No me van los logaritmos ni la exponenciación.

Superada la infancia, la adolescencia y con la ayuda de las calculadoras y los programas de ordenador, parece que vuelve la vieja escuela de la proporción.

Hasta hace poco era el índice de masa corporal lo que nos afanábamos a calcular cómo locos cómo si se tratara de descifrar una mágica combinación.

Ahora es la fórmula para medir el atractivo sexual. Femenino, of course.

Desde Cambridge con amor, un grupo de científicos se ha propuesto dar con la representación numérica exacta del contoneo sensual.

Muy freudiano, sí señor.

Y parece ser que la cifra del deseo, osea la mejor relación cadera-cintura, es de 0,7.
Según la teoría, quién más se acerque a este número, más posibilidades tiene de moverse con gracia y deleite para atraer sexualmente al macho receptor (eso lo digo yo).

Bendita la ciencia, que ahora resulta que puede medir tan acientífica condición.

Otro instrumento más que confirma que Jessica, Angelina o Eva, rozan la perfección.

Amén.