miércoles, 26 de marzo de 2008

Homosentimentalismos


Ayer me volví a reír con la La niña de tus ojos. El reparto es excepcional (hay excepciones) y tiene golpes geniales ( aunque la españolada no va solo por dentro). Pe a la cabeza está lo siguiente a guapa (ayuda el fantástico vestuario que se llevó un Goya) y no acaba de hacerlo mal (aunque se pasa de frenada con el acento y no existen pruebas fehacientes de que cante ella). La siguen Neus Asensi en su monopapel de fresca enseñando teta (pero grita bien), Maria Barranco (esas señora por obra y gracia de F.T. que es Paz Padilla pero en guapo y no sale del festival de Málaga) y las grandiosas, más que grandiosas, inconmensurables, Loles León (desesperada y triste desde que te fuiste) y Rosa Maria Sardá, que no come entre bebidas. Excelsa y punto en boca. De hombres mejor no hablo, que con que Resines y Bonilla no puedo con mi alma y Jorge Sanz es pésimo hasta cuando calla y eso que está como ausente.

Lo que más me gusta de la película es el momentazo ya se oculta la luna, luna, lunera.., y es que la copla es mucha copla, a pesar de la Pantoja y su Yo soy esa, digno del peor cine de barrio, y la Jurado y su Lola se va a los Puertos, otra más olvidable, a ser posible llevada por una ola de fuerza desmedida, de espuma blanca y rumor de caracola, por una ola. Cupletistas no solo cupletistas, no gracias. Yo mejor me quedo con Martirio. Una folclórica no solo poeta.




Y todo esto viene a que mañana me marcho al sur. Las motos me esperan.

Si alguien tiene alguna recomendación que hacer sobre Sevilla o Jerez que se manifieste.

Nos reencontramos el lunes que viene (me llevo bloc de notas, a la antigua, pa' coger ideas).

Dulce espera!

martes, 25 de marzo de 2008

Verano azul Klein


Se acerca el calor y yo solo pienso en los Hamptons. Ni en Marbella, ni en Sotogrande, ni en Mallorca, ni en Sanxenxo, ni en la Costa Brava. Ni siquiera en casa del tío Bru en Ponferrada (bueno, eso no). A mí donde me gustaría veranear de verdad es en ese lugar donde las gaviotas no cagan. Donde los coktails te los receta el médico, un señor que se desplaza en Saab convertible y viste pajarita naranja y americana verde o rosa de Dolce&Gabbana. Allí donde manipular sombrillas, mini neveras y tupperwares abiertamente se castiga con pena de muerte y están prohibidos por ley los campings y autocaravanas (contaminación paisajística lo llaman...). Allí donde todos los apellidos son ilustres y todas las damas son blancas. Esa prolongación bucólico festiva del alto y oriental (cardinalmente) Manhattan.





Ese sitio que nunca olerá a patchouli o almizcle sino a Beyond Paradise, y donde se viste mayormente de Ralph Lauren Sport , Michael Kors a secas y de la gran anfitriona americana, miss doña Donna Karan. Donde las casas son de madera, y no tienen terraza, sino porches infinitos de cara al jardín y cocinas que dan a la playa. Ese lugar en el que una Diane Keaton con braga de cuello vuelto noquea a un hipocondríaco Jack Nicholson pasándose por el forro a su hija, mi sexy Amanda. Ese paraje por el que Carrie, y sin que sirva de precedente (porqué viajar viajar ya sabemos que no es lo suyo, en seis años sale tres veces de Nueva York, aunque nosotros la queremos igual), se desplaza.


ATENCIÓN: Las imágenes aquí arriba editadas corresponden a la casa de Sarah Jessica Parker y su marido el melindres, no era digna de post por sí sola, ni lo será ninguna hasta que no supere la calidad estética y las amplitudes del ático apostólico de mi Mariah.



Ai , ai, ai, ai, ai, ese enclave tan puro tan puro tan puro que uno se vuelve de nuevo virgen (por cierto ayer leí que Adriana Lima, a la que nunca pongo cara pero sí culo, sufre el complejo de Brit y dice que no ha sido todavía catada) en cuerpo y alma. Al que se llega en avioneta y se va a misa siendo judío con pamela, prozac, y muy bien enjoyada. Ese lugar en el que la fe se disfraza de fiesta benéfica o de pío mercadillo al alba; los hombres se uniforman con linos, polos, y tirantes, las mujeres no son diávolos, sino cilindros, y jamás amamantan. Ese término municipal en el que nunca dejarían que Cher o Amy Winehouse adquirieran morada. Ese lugar del mundo en el que nunca sonará Chikilicuatre....

sábado, 22 de marzo de 2008

La bella y la bestia

Desde mi retiro, una canción para no retirar nunca.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Soñé por un momento que era arte


Miu miu & Picasso







Fendi & Kandinsky










Marni & Juan Gris












Chloé & Gauguin
















Zac Posen & Van Gogh








Dolce & Gabbana & Basquiat (aunque se inspiraron en Julian Schnabel, pero desconfío de los hombres en pijama...)




Y a ver para cuando nuestro artista multidiciplinar de cabecera se anima a conjugar sus múltiples dotes artísticas...




(editorial de The New York Magazine y obras de los artistas)

sábado, 15 de marzo de 2008

Aquellos maravillosos años

Maravillosa Karen Elson emulando a las grandes actrices de la época dorada del cine, aquella extraordinaria década...




En 1950 el Oscar a la mejor película se lo llevó Eva al desnudo, protagonizada por una Bette Davis desplazada, fue el año también del todopoderoso Billy Wilder y su Crepúsculo de los Dioses, y de la memorable Las minas del Rey Salomón (a mí es que me encanta) con la siempre deliciosa Deborah Kerr.


Más tarde llegarían Un americano en Paris (no, no es Carrie Bradshaw), Un lugar en el sol, Un tranvía llamado deseo o La reina de áfrica, y con ellas, Leslie Caron, Elizabeth Taylor, Vivien Leigh (inolvidable Blanche Dubois), y la grandiosa Catherine Hepburn.






En el 53 se estrenaba lo más tierno entre lo tierno, Vacaciones en Roma, que en un principio debió protagonizar Liz Taylor pero cuyo papel se ganó a prueba de cámara una jóven actriz británica desconocida para el público estadounidense, la dulce e inocente Audrey Hepburn.









En el 54 se rodó Sabrina, y se hizo el glamour; cuando a Hubert De Givenchy le dijeron que tenía que vestir a la Hepburn pensó en Catherine y no en Audrey, se negó rotundamente, pero al verla aparecer por la puerta de su atelier de París rectificó al momento. Ese papel le valió una nominación al Oscar pero fué otra belleza ingente la que se hizo con la estatuilla finalmente, la guapérrima Grace Kelly, Dior me la tenga en su gloria.













Kin Novack, Lauren Bacall, Rita Hayworth, y siempre Marilyn fueron otras de las musas que mitificaron el celuloide en unos tiempos difíciles para la historia pero memorables para una generación que soñaba despierta, y no solamente enaltecieron una época gris y turbulenta sino que siguen alimentando al buen cine, al arte y a la moda de estereotipos rellenos de añoranza pero bañados en gozo, glamour y casta gloria.






















































(Vogue US. March 2008)

viernes, 14 de marzo de 2008

Arden of Eden

Arden Wohl es una de esas chicas que no se sabe muy bien de dónde salen pero que están en todas las salsas, es una especie de Cory Kennedy de la West Coast (aunque a mí me recuerda a Gala), pero sin aire de adolescente demacrada, una sociality incondicional en las parties del Upper East Side, que además de no quitarse nunca la cinta del pelo, fuma crack y no precisamente en la intimidad.

Tiene 25 años y es una niña bien relacionada, sus abuelos son unos conocidos coleccionistas de arte de la Gran Manzana y sus padres son editores, estudió dirección de cine en la NYU, es fan de Lars Von Trier y Tim Burton y sus cortos lo suelen protagonizar amiguetes como Scarlett Johansson (con la que ya no se habla por un problemilla con un productor), Leele Sobieski o Tarajia Morrell (la nueva novia del excelso Josh Hartnett, que da vida a una surrealista Gretel en su mini film más reconocido, Coven), vamos, que es una nínfula seudo bohemia del bajo Mahnhattan (aunque vive en la 77 con Park Avenue).





Anna Wintour adora su estilo hippie, y la hija de Carine Rotfeld, Julia, es una de sus mejores amigas, no es de extrañar entonces que haya protagonizado varios editos en Vogue y sea una de las caras recurrentes en la sección de fiestas del portal interactivo de la revista americana, todo queda en casa, porqué aunque ella reniega de su título de it girl y le apabulla convertirse en una Paris Hilton refinada, no le hace ningún asco a los saraos, desfiles, presentaciones o galas benéficas a los que es constantemente invitada.


















Su estilo es muy peculiar, y me encanta.
































































Aunque todo el mundo tiene un pasado que ocultar...


















jueves, 13 de marzo de 2008

Afrodisiaca

Scarlett no es canónicamente guapa. Ni está demasiado delgada. Ni es demasiado alta. Ni tampoco demasiado baja. Pero es rotundamente sexy. Y resulta curioso que aunque cuando preguntes individualmente la opiniones sean totalmente dispares, luego siempre lidera el ranking de las más deseadas. Ponerse de acuerdo en que Jessica Alba o Angelina Jolie son espectaculares me parece demasiado obvio, no requiere casi poner de tu parte, lo mismo que decir que Natalie Portman o Charlize Theron son preciosas de cara, eso te lo enseñan en el colegio y se puede demostrar científicamente, lo que tiene mérito de verdad es sumar positivamente las subjetividades de la gente.





No sé si la sensualidad tiene mesura y es cuantificable, en mi opinión la belleza sí la tiene, uno es capaz de discernir lo bonito de lo feo aunque luego algo o alguien puede ser horroroso horroroso y encantarte o ser hermosísimo y espeluznarte, porqué más allá de la objetividad (en el sentido más Kantiano de la palabra, como verdad universal), entran en juego una serie de variantes que afectan a la percepción y que son absolutamente sugestionables y pusilánimes. Cada uno se construye su propia mirada sobre el mundo, cimienta una serie de cánones y valores, y la química hace el resto despertando pasiones.






Las feromonas que emana la niña que susurraba a los caballos son altamente abrasivas, además de universales, Scarlett es el claro ejemplo de excitación sensorial en masa, no sé si te entrará por la vista, pero no te deja frío seguro, lo suyo es una radiación estimulante, porqué es poderosa, intensa, potente, no hay nada descafeinado en ella, y la vigorosidad es el motor de la sexualidad en ciernes.




Ella es pura intensidad, como casi todas las voluminosas mujeres, y por eso le canto hoy mi alabanza, porqué a mi marío le suelen poner las huesuditas fibradas sin gracia ninguna, esas sositas que ni para atrás ni para adelante, y yo, que soy pura energy, me niego en rotundo a que la naturaleza no siga su curso y se estanque es señoritas insustanciales. Vivan las carnes. He dicho.