jueves, 14 de agosto de 2008

Pasando olímpicamente




A mí este verano me está costando una barbaridad pensar. Son los calores o sin más la falta de ganas, Y siempre rondan por mi mente temas que esgrimir y exprimir, pero a última hora, la pereza, ella, siempre ella, me gana. Me vence en todo porque a mitades de Agosto aún no he hecho nada. No ido a hacerme ese D.N.I que estravié en algún momento entre Marzo y ayer. Ni mi tarjeta renovada de la bici. Ni siquiera he bajado a la caja, que literalmente, está a la puerta de casa, para decir que la visa no funciona. Curioso, porque solamente pasa en tiendas de ropa, lo que no sé yo si es un fallo técnico, mi sino, o mi subconsciente. Que de tecnología sabe una barbaridad. El caso es que claro, la tengo quemada de tanta rebaja y algunos bocados de nueva colección.


En Septiembre espero volver con las pilas cambiadas y el turbo puesto. Me tocan vacaciones la semana que viene y me voy con mal sabor de boca. Pero no pasa nada. Si algo sé es redimirme tarde pero a tiempo.



Ayer leía que una de las prohibiciones de los Juegos Olímpicos de Pekín, de esas que le gustan tanto al hombre blanco, y por ahí va la cosa, es no combinar mocasín negro con calcetín claro. Blanco, vamos. Eso de los códigos de conducta incluyan también normas básicas de estilo, me tiene muerta. Es muy inquisidor y propio de esa nueva forma de colonialismo: el cultural. Ese que es menos agresivo que el económico y más actual que el religioso pero igualmente dañino.



Aunque la verdad es que la cosa tiene su punto, ¿o no? Los chinos deben estar locos, claro, lo de no escupir tenga un pase (y eso que les han dado bolsitas individuales, de esas de los aviones pero en tamaño de bolsillo), lo de hacer cola en el metro, otro (eso también debrían sugerirlo por aquí), pero que lo del zapato negro y calcetín blanco haya trascendido de lo puramente anécdotico y supuestamente patrio a prohibición universal, me parece lo más.


Lo más absurdo, lo más cínico, lo más inócuo, lo más imbécil, lo más tonto, lo más insultante, lo más humillante, lo más bajo, lo más ridículo, lo más grotesco y esperpéntico jamás oído.


Eso haciendo una lectura profunda. Con la que está cayendo en el gigante rojo me parece muy fuerte poner el dedo esa mini llaga: una cortina de humo.


Pero a ojos irónicos de un espectador de vuelta de todo, me hace gracia la sugestión impositiva, primero porque presupone que existe el buen gusto global y segundo, porque el estilo de una nación, también la hace más grande.


¿Educación sentimental? No, entrenamiento de moda.


¿Educación para la ciudadanía? No, civismo del savoir combinar.


¿Código penal? No, código del vestir.


Lo próximo será que en lugar de abogados del estado haya abogados del buen gusto, y no se me ocurre nadie mejor para ese puesto que Jousi para defender nuestros intereses comunes en cuestiones de ropa. O no, mejor todavía, Nati Abascal. Aunque le cueste hilvanar más de dos palabras seguidas sin tropezar.


Eso sí, la de denuncias que se pondrían desde el minuto cero colapsarían todavía más si cabe el sistema judicial...

miércoles, 13 de agosto de 2008

Hoy no me puedo levantar

Hoy solamente sé que Mary Vicky cada día me parece más divina y estupenda,





que de mayor quiero ser como ella (Anna dello Russo)



casi tanto como hubiera querido disfrutar de mi adolescencia así, por las calles de París, con Converse y a lo chic




que cada vez que miro esto, me gusta Miu Miu más porque me sale de Prada





y que quiero ya los zapatos de Maggie Gyllenhaal (además de querer a Christian Bale)


viernes, 8 de agosto de 2008

Popurri, popurri y minipunto


Lo he comentado en varias ocasiones, sí, leo siempre exhaustivamente el Hola!, incluídas entrevistas tipo la hija de Manolo Escobar, y leo también, aunque verticalmente, el Ok, que prometía mucho en un principio pero está cada día más flojo, pues bien, a través de esta última he descubierto a la última gran profeta del panorama rosa: Catherine Zeta-Jones (nunca sé si va guión entre medias), porque se aplica una máxima que creo debería ser obligatoria para todas aquellas celebridades susceptibles de ser objeto de instantáneas en cualquier momento y a cualquier hora: "Siempre intento estar guapa, inculos cuando voy al súper; le debo a la gente el estar bien cuando salgo", eso es entrega, espíritu cívico,sentido común y amor al prójimo; eso es lógica; y repito, debería ser un hábito forzoso, porque los que nos gastamos 1'50 en 200 gramos de papel couché cuyo destino es el contenedor azul, no tenemos porque ensuciar nuestros ojos con aberraciones de las que podemos disfrutar gratuitamente. Arriba el fenómeno Preysler.



Madonna no va a vestir de Gaultier en su próxima gira que empiza ya, sino de Jeremy Scott, el tipo ese de las sudaderas planetarias, que la va poner de fina de gimnasio,




y de Givenchy, de Ricardo Tisci, que muy en la línea gótico romántico española de su colección de invierno, se ha inventado a una Madonna gipsy dark modo Frozen,



Di, Haquiles y The Pilgrim serán testigos de ello, y yo los odio con todo mi amor.




Mi querida Liv Tyler, que cada día tiene más cara de ángel y más gemelos de boxeadora, viste de Óscar de la Renta Fall 2008, un Oscar de lo más Ghesquière, salvando las insalvables distancias,

Leighton Meester, y keep bleeding love, me hacen un poquito más feliz esta mañana, con sendos modelos de Sonia Rykiel, mi Vivienne Westwood afrancesada,








Kate Hudson, que ni fu ni fa aunque muy a mi pesar me gusta Cómo perder a un hombre en diez días, qué le vamos a hacer, creo que está espléndida en la sesión de W para su número de Septiembre, muy Verónica Lake meets Jessica Rabit en la tercera fase,






















Y hablando de encuentros, pues aquí llega ella, mi Pe, y su disciplina leninista, riguroso negro, riguroso Chanel Haute Couture, riguroso Oscar de la Renta, y en medio de todo: Matthew Williamson y su top ballerina. No sabemos que pinta él en esto.



















































Y hablando de Marxismo y metodología, me escapo a ver la Ceremonia de los Juegos Olímpicos. Nihau!

miércoles, 6 de agosto de 2008

Gime hope Obama, hope Obama


Lo mismo que a Letizia, a Michelle Obama nos la "intentar meter con calzador", se han empeñado en hacer de ella una primera dama más a medio camino entre Margaret Thatcher, Diana de Gales, Oprah Winfrey y Jackie. O,


casi lo mismo que Tyra Banks, a la que nos intentaron vender como supermodelo y se ha quedado para vestir talkshows...





























Harper's Bazaar Septiembre 2008
Pregunta: ¿Alguno de vosotros es suscriptor de alguna revista internacional? Quiero saber que tal funciona, que me quiero animar.






martes, 5 de agosto de 2008

Vicky, Cristina, Barcelona











A la hoguera con aquel que le pusiera nombre a la película, la película con nombre de puticlub de carretera que ayer se estrenaba porque tú lo vales, en Los Ángeles downtown,
yo creo que fue Woody, en un sofocante día de rodaje por las aglomeradas calles de Barcelona y fruto de un irreparable ataque de rabia,
y eso le pasa por rodar in Spain,
a mí se me quitan todas las ganas de ir a verla, entre lo pechugonas que son sus protagonistas y la fachada chulesca de Javier Bardem, ese hombre que otrora fuera la un adonis hecho macho ibérico y que ahora ya apenas me dice nada de nada, no quiero, me niego, me da no sé qué, porque además la ciudad que ha retratado Allen no es la mía, no me va, si en Misión Imposible confundián las Fallas de Valencia con la Semana Santa sevillana, él confunde los dragones de fuego con las hogueras de San Juan,
no me apatece malsentarme en el cine ni siquiera a ver como se besan Scarlett y Pe,
entre las que además se percibe el feeling cero,
ni siquiera el trío me va a conmover,
hasta que no le cambien el nombre al film, no me movilizaré.

lunes, 4 de agosto de 2008

Juventud, ¿divino tesoro?



Tesoro sí, y divino, más bien también, que tenerla depende solo del paso del tiempo, pero conservarla, es más que cuestión de fe,

las nuevas señoras son ahora jovencitas, ellas mueven masas, ellas son hoy en días las divas,

más fingidas que certeras, porque en una época en la que la publicidad es la que manda, ellas no son gurús de estilo, sino vallas publicitarias, los perfectos blancos de las grandes marcas,
tan frágiles y cándidas como vorazmente ambiciosas,
tan inocentes, como insaciables,
tan leales, como infieles


ellas, son la nueva camada, ellas juegan a ser mayores, y dentro de dos días, las reglas se invertirán: ellas, jugarán a ser jóvenes. Empieza la cuenta atrás.





Mientras tanto las observamos con piedad y en estado de gracia, nos gusta que sean frescas, que se arriesguen, que se equivoquen, que experimenten; que se diviertan; las envidiamos, las odiamos, las admiramos y las compadecemos por igual.





























Aunque siempre nos queda la madurez bien llevada, el cuento ese de que los sesenta son los nuevos cincuenta, y así sucesivamente,
y que viva la mujer, mujer.

A cualquier edad.