jueves, 27 de septiembre de 2007

Baby dolls







































Fuera opulencias: Cavalli se apea de sus exuberancias setenteras de antaño para trasladarnos a principios de siglo y su blanca palidez.

Lo que no deja son los flecos.

¿Se le apagó la luz al rey de los brocados?

¿Es éste el fin del total print leopard look?

No, el testigo lo han recogido otros...

Así que Cavalli aparca sus fetichismos y cede a su lado romántico mostrándonos una mujer mucho más sosegada y ligera de lo que nos tenía acostumbrados.
Mucho más grácil y etérea.
Más natural.
Casi irreconocible.
Aunque me recuerda mucho a la mujer Font.



Por la noche















































































Con Gucci, me he despistado.













No sé si es invierno o verano o si ha salido ya el sol.













El negro es el epicentro de la colección, y se mezcla con blanco, amarillo o rosa en cuadros, flores, rayas o gráficos.













Aquí no hace calor, y ésta no es precisamente la playa.
No creo ni que estemos de vacaciones...
Si en invierno redescubríamos los cuarenta de la mano de Lee Miller en una atmósfera cabaretera, ahora nos trasladamos a un un club y hemos vuelto a los ochenta. O a los sesenta, no sé. Aunque también hay reminiscencias fifties que aportan el toque de elegancia chic.













Éste en un revival hardcore. Aquí no valen romanticismos ni delicadezas estivas. No caben palideces ni quietud.



Faldas dignas de la Kelly en una velada en el casino de Montecarlo. Vestidos, vichy's y pata de gallo vistos cualquier velada mod londinense. Y cuero motero y con un toque punk.
Frida Giannini, fiel a su filosofía de glamour inteligente, juega al trasnoche estético y al minimalismo nocturno.
Ella, siempre tan contundente.


He's not alone




















El fotógrafo que introdujo el cuerpo masculino en el mundo de la publicidad, el retratista de los cuerpos fornidos y hérculeos, nos trae de vuelta al mundo al rey del pop en el número de Octubre de L'Uomo Vogue.
Amigo confeso y admirador devoto del pequeño de los Jackson Five, Bruce Weber le rinde un cariñoso homenaje a Michael Jackson cuando se cumplen veinticinco años de la salida al mercado de Thriller, el todavía hoy, disco más vendido de la historia. Que se dice pronto.
Después de la tormenta, llega la calma, y el empujoncito mediático de un amigo de reputación intacta ( o casi) es la mejor estrategia hasta para alguien lapidado sin retorno cómo Michael.
Excéntrico y rarito, un tanto andrógino y casi monstruoso, a nadie le extrañó el escándalo sexual que le salpicó hace más de una década.
La prensa americana lo devoró y lo hundió. Lo ningunearon desde el principio y la campaña en su contra fué tan fuerte que ni la fama, ni el talento que le precedían y avalavan logró salvarlo del azote letal.
Hace poco más de un año fué declarado inocente de los cargos por abusos que un menor de catorce años había versado en su contra, pero era demasiado tarde. A pesar de seguir facturando millones en royalties y gozar del beneficio de la duda por parte de sus más acérrimos fans, que no son pocos, ya no era él mismo. Hasta ahora.
La editorial italiana lo recupera del forzado olvido con un reportaje hecho desde la admiración y la cercanía.
Michael, ya no está solo.


miércoles, 26 de septiembre de 2007

Dreamgirl in the city


Ya sabemos qué papel hará "el vozarrón" en la película de la Parker y sus chicas: será la asistenta personal de Carrie Bradshaw.
Y hela aquí, engalanada para la ocasión, a merced de Patrizia Field, corriendo por las calles de Manhattan.
Hasta aquí puedo leer.

Art Nouveau





































De Missoni me ha gustado lo menos Missoni.








Las clásicas cenefas en vestidos de punto fino siguen teniendo un protagonismo fijo y sí, me gustan, son un must, pero ésta vez me quedo con lo rutilante.








Con la elegancia plasmada en las telas que parecen pintadas al óleo, en los motivos ultraflorales a lo Gauguin, en los cristales y brillos dorados cómo salidos de un cuadro de Klimt.








Los colores vivos (amarillos, rojos, verdes, naranjas y amarillos) que se matizan con marrones o grises sin que se apague su fuego.
Porqué la colección sigue siendo alegre y viva aunque nunca estridente.
Y las siluetas son femeninas sin apelmazar, sexy's pero sin marcar.
Me han encantado los pantalones de colores y las combinaciones de minifaldas de paillettes, haciendo formas geométricas, con camisas floreadas en seda.
Y los chalecos extralarges de strass. Y los vestidos foulard. Y los guantes en verano. Y las preciosas pulseras y clutches metálicos con turquesas, gemas y piedras varias.




































Verónica Etro nos deleita a través de ésta colección con una estampa folclórica-onírica-castrense-"rubikiana".

















Y que viva la libertad terminológica.

De momento, es la colección que más me ha llamado la atención.










Aunque me recuerde ligeramente a Chesquière.

Y me guste no por lo extraordinario de sus piezas a nivel individual sino por su propuesta estética global.










Porqué aglutina todos los elementos posibles sin resultar empalagosa u hortera.










Es vanguardista y artesanal.










Es étnica y urbana.










Es colorista pero templada.










"Ultraestampada" sin irritar.










Muy desenfadada, eso sí.










Y atrevida con el gusto. Vamos, un poco temeraria. Pero resuelta en su audacia.










Muy simbólica.










Y llena de luz.



















Sentimental journey
























































Nobuyoshi Araki es uno de los fotógrafos más perturbadores del panorama internacional.










Su obra se centra en un mundo femenino cargado de erotismo que roza la pornografía.










Su óptica es libidinosa y lasciva.










Sus fotografías están hechas desde el deseo, pero poseen una carga emotiva brutal.










De nostalgia, y soledad. De una cotidianidad sin tapujos ni prejuicios.










Son, según el autor, el justo contraste entre tradición y modernidad.










Y ahí es donde Dell'Acqua se inspira.










En ese punto de encuentro que tan bien refleja la esencia de la sociedad japonesa actual.










Su colección está impregnada de sensualidad oriental : lencería satinada, cuerpos y fajines, corsetería y transparencias enmarcan el cuerpo y la silueta a modo de Geisha.










Plataformas imposibles atadas con cuerdas, tules y organzas, mucho nylon, kimonos brocados, colores neutros, motivos florales: naturaleza muerta.










Por la noche el color se despierta, es todo fúcsia y azul. Y aparecen las plumas.










Es una colección muy seductora y con cierto aire retro. Pero tapa igual que esconde. Insinúa sutilmente. Es sugerente pero comedida. Más recatada que obscena.










El verano que viene, la mujer Dell'Acqua se viste de seda y, cómo no, ...mona se queda.




(Más sobre Araki: http://www.arakinobuyoshi.com/ )