jueves, 13 de septiembre de 2007

Después de Venecia, llega Toronto

Tras la mostra, llega el certamen sin premios.
Muchos lo consideran la antesala de los Oscar, yo en mi humilde opinión discrepo.
Es mucho más heterogéneo y semi-intimista.
Y se da interacción con el público.
Pero esa es otra historia.
Aparte de subrayar que se presenta la primera película de Gael García Bernal cómo director (Déficit), la última de Belén Rueda en plan los otros pero en mejor (El Orfanato) y otras tres películas españolas de autor, a lo que voy es a la red carpet y a las celebrities que, visto el tirón del festival, han decidido darse una vuelta por el hogar patrio de la policía montada.



He aquí la reina.
Tiene un porte peculiar, ni guapa, ni fea, sino todo lo demás.
Me encanta su estilo delicadamente retro. Y éste vestido, un acierto total. Sin abalorios. Al desnudo. Haciendo honor al festival.

Radiante al natural.


Guapos hasta la saciedad.
Una vez recuperada su credibilidad cinematográfica y crecido al cuadrado por su papel de padre, Brad rezuma atractivo.
Angelina y su contrvertida delgadez parecen no llevarlo mal.
Basta un sencillo vestido en gris perla para quedar prendado por ella.
Lo del cuerpo, es secundario, con esas cara, que más da.

También en gris, aunque con menor fortuna, apareció Liv.
Es preciosa, sí, pero eso que lleva puesto no le hace ningún favor a su innata e intacta belleza.



Sosita donde las haya.
De esas que se caen de tiernas, como dice mi madre.
Ni fú, ni fa.








No me cansaré nunca de manifestar mi agrado por Reese.
Esa muchachita de rancho con aires de eterna adolescente y enigmática mirada.




No puedo decir lo mismo de Charleze.
Me dejó mosca en Venecia con su estrafalario Versace y ha acabado de darme la razón en Canadá.
No le favorece para nada el acabado globo, y menos aún las sandalias sin tacón.
A veces no basta con ser una mujer de bandera para acertar.

(fotos: www.instyle.com)