miércoles, 12 de septiembre de 2007

El niño prodigio: poderoso Zac


























































































































































Definitivamente el mejor show de la fashion week.

















Aires amish cien por cien.

















En beiges, negros y blancos para el día. Todo ligereza y sobriedad.

















A pesar de los volantes y semi chorreras que no logran desencantar.

















También plumeti y jirones, algo de material tecnológico, grandes cuellos y puños, tablas, pitillos tobilleros y hombros al alza.

















La cintura sigue siendo la protagonista y se marca por encima de vestidos, trajes y chaquetas con fines cinturones en piel multicolor.

















Pero Zac se reserva para la noche porque es a esa hora del día cuando se sabe manejar mejor.

















Gloriosos vestidos de cisura magistral en tonos flúor y en pastel degradé.

















Cum laude para el azul añil.

















Ondas de acabado cuadrado, cuál caracolas, o como estolas al hombro en forma de flor.

















Toca todos los palos con igual destreza y precisión.

















Pomposo, recto u ondulado.

















A media pierna, a ras de suelo, con semitransparencias, opacidades o rotundidad de color.

















Más que grato el derroche final de fastuosidad.

















El colofón perfecto para una colección genial.