jueves, 28 de febrero de 2008

El hombre animatrónico y el misterio de las modelos sonrientes

Lo suyo podría parecer más propio de ARCO que de la semana de la moda parisina, al menos en teoría, porqué con el tiempo parece que sus tecnología punta aplicada a la vestimenta, se apaga.
Siempre se guarda el as bajo la manga hasta el final del defile, cuando se asfixian los focos y sus vestidos luminiscentes encienden a la muchedumbre allí congregada, la misma que espera impaciente el momento apagón para meterse mano o admirar con fingido sobrecogimiento el colofón fosforescente de un costurero turcochipiotra metido a artista multidisciplinar en la onda del hombre de hojalata (lo que me gusta esta palabra, ya van dos en dos días, y sus vestidos en plan paraguas mecánico me encantaban). Pero atención, entre collar a lo flinstone y bombillita espeleológica atada a la espala, las modelos se ríen, no sabemos si por consigna del propio Chalayan o porqué resulta que además de ser maniquíes, son espontáneas...y es que tanta peliculita tanta peliculita y al final la magia está en que Coco Rocha y compañía no son androides, sino humanas.




























miércoles, 27 de febrero de 2008

¿Otro niño pera?

"Mi idea era recrear la imagen que yo tenía de Ungaro, pero haciéndolo más joven. Una vestimenta femenina fluida, colores luminosos y una actitud muy natural y alegre. Una moda que sea una celebración de la vida", afirmaba Esteban Cortázar al concluir su baptismo al frente de la maltrecha maison Ungaro.

Y yo mira que les tengo tirria a los jovenzuelos pretenciosos que se comen lo que sea con tal de que parezca que lo que se comen es el mundo, pero este bebé probeta de la industria me despierta mucho cariño, y no solo por su pasteleo cromático y su punto enredado a lo anuncio de Norit, que haberlo haylo, sino porqué esos son los únicos tics propios de su tierna edad (vale, aparte de su discurso idealista e idílico); por demás, me ha parecido harto soberbio.

































































martes, 26 de febrero de 2008

¿De espaldas al mundo?

Antes que nada apuntalar un par de frivolidades sobre el desfile de Dior: Lucy Liu es definitivamente bizca y no tiene gusto ninguno y Marina Pérez y Maria Carla Boscono estaban de susto (no nombro a Masha Tyelna porqué me dan escalofríos). Sobre lo importante prefiero casi no entrar a opinar porqué me eternizo y es que en realidad tampoco tengo muy claro si el desfile en sí me ha parecido un refrito histriónico o un remember tirando a decrépito pero disfrazado de comedido. Y ese front row con Mo como parte integrante del consejo de sabias, no sé, me produce pálpitos anafilácticos y más escalofríos. Me parece a mí que a Galliano se le han atragantado aquellos maravillosos setenta y se lo han tragado los números, aunque por otra parte me da la impresión de que está encantado de la vida y descojonado de la risa a costa de sus Jackie O. de frenopático sito en Florida y su corta pega y colorea hecho de retales sobrantes de su alta costura. No se, no contesto, que yo venía a hablar de Yohji Yamamoto.

Suena la guitarra y no, no es tomatito entre bambalinas, es el propio diseñador en formato cassette; es lo que tienen los genios, que tocan bien todos los palos, como los artistas multidisciplinares (y no miro a nadie), que vienen polifacéticos y heterogéneos de fábrica y por defecto. Yamamoto tiene esa sobriedad nipona en las maneras que parece displicencia pero es circunspección, esa distancia que parece frialdad pero es prudencia y sabia cordura, convulsionó la moda de principios de los años ochenta cuando todo eran hombreras, tacones y excesos, Mugler y Montana, y envolvió a la mujer en drapeados sin estructura que dejaban intuir el cuerpo femenino con igual o más sensualidad que los corsés o los leggins de napa con stiletto acharolado incluido. A este señor menudo le traumatizaron de pequeño las prostitutas que rondaban su barrio y decidió revelarse contra las siluetas y volúmenes propios del oficio más antiguo del mundo; así le dio por las sotanas monacales reconvertidas en vestidos y alcanzó la paz etérea con sus rupturistas deconstruidos.




Mister Yohji es un outsider en estado puro, de los que tienen imperio sin que se note, de los que tienen puesto corporativo pero alma de poeta ermitaño y misántropo, oscuro y retraído, de los que hacen de tu capa un sayo e influyen por los siglos de los siglos; de los que saben lo que hacen y hacen lo que saben, de esos a los que difícilmente les pones cara y cuyo caballo de Troya, es el convencionalismo.













Que bonito es el amor y que malas son las mechas

Por fin solos, tiempo para mimos, para caricias fingidamente improvisadas, para miradas semi furtivas y casi sibilinas; para toqueteos indecentes e imaginarios vestidos de Prada, para ojillos, hambres e impulsos contenidos, para gestos ensayados de Chanel pero no aprendidos...Bardem se muere por morderla, pero ella, tontorrona ella, se resiste con tramposo cariño, "no te pongas jamonero Javi, que salimos" ...

Así que es la hora de la birra y el brindis premonitorio con amigos,


pero antes, un poco de agua para engañar al estómago y adulterar los sentidos,








"como mola mi pistola, Josh, querido", y ahora a liarla a lo cerril, que a eso hemos venido,









pero Pe no bebe, ni fuma, ni goza, ella es una frígida melindrosa, y es que tantos años de cienciología intravenosa no se quitan de una sola cogorza.


lunes, 25 de febrero de 2008

Una de calamares





No he trasnochado para ver la gala, pero creo que ni falta que me ha hecho porqué según dicen por ahí ha sido escasa en bromas y escueta en ingenio, casi tanto o más como menguada en glamour y estrechada en horteras, que por no haber casi no ha habido ni salidas de madre ni subidas de tono, ni grandes pifiadas, ni demasiadas estrellas, practicamente nada de lo que merezca la pena mención destacada (gracias guionistas gracias por dejarnos sin droga blanda durante meses y encima deslucirnos la velada).
Penélope bailó sola, muy oscura, muy discreta, con un Karly Haute Couture negro creado en exclusiva para ella y su segundo plano a conciencia. Estaba guapa, sí, con el pelo demasiado claro y como siempre, despejada de frente, aunque la ví yo muy mustia a la pobre, como muy anhelada y tristona, sería por la ausencia de su hermana...

Marion Cotillard estaba espectacular toda escamada en marfil por obra y gracia de monsieur Gaultier, barriendo para casa, ella que puede, muy chic, muy elegante, super acertada.



Anne Hathaway, que me parece guapísima de cara, estaba previsiblemente correcta con uno de esos Marchesa que se sabía seguro iban a asistir a la gala.



















Katherine Heigl, la reina de las comedietas insulsas y la damnificada entre las damnificadas, muy mona ella, de Escada.








A la pobre Heidi Klum la engañaron o la drogaron, o ambas, porqué estaba horrorosa envuelta en un disfraz de Galliano. La chica la verdad es que no me gusta nada.








La reina, muy elegante en grana, con un gown de George Chakra.


















Jessica Alba, a pesar o gracias a su estado de buena esperanza estaba radiante con otro de los Marchesa con entrada.











Cameron Díaz, muy en la línea del Valentino del año pasado, con un Dior en raso palo encantada de conocerse, siempre tan risueña y fibrada.













Rosamund Pike, cuya pista sigo desde Orgullo y prejuicio, me parece una hermosura de niña, y estaba bellísima en amarillo pálido de Roland Mouret. Que bien les queda ese tono a las rubias. De momento y hasta que se demuestre lo contrario, la más guapa.














Mi querida Felicity espléndida de Nina Ricci.














George, deja a esa camarera que viste de Valentino, no te pega nada, me gustaba más la ex vigilante de la playa.
















James McAvoy me encandila, es el segundo en mi lista tras Ryan Gosling, pero su mujer, que va de Moschino, no pasa.













Keisha Whitaker no sé de quién se las gasta, pero está estupenda aunque va un poco recargada.


















Los Dempsey, de Versace y con sobredosis de comodines en la cara.

















El tocado y los brillos sobran, pero el vintage Valentino puntua al alza.






















Esta niña es la que hace de Cenicienta, ¿no? Tiene una melena rojiza muy bonita y el Proenza Schouler en verde se la resalta.

















Tila muy Tilda de Lanvin, y a partir de aquí me dan todas una pereza tremenda.





















A Jennifer Garner , de Oscar de la Renta, no sé ni porqué la sacan.






















Hillary Swank, de atelier Versace, me aburre un poco desde que no gana.






















Nicole Kidman está fea con ganas fiel a Balenciaga.


























Por Laura Linney siento amor profundo, lástima que no ganara y que eligiera al insustancial Kors para que la ataviara.

























Me encanta la elección outsider de Cate Blanchett, un Dries Van Notten como Amberes manda, pero ese largo tobillero para tanta panza..no sé yo.

























La mujer de Alberto Iglesias, uno de los nuestros, me ha parecido digna de mención, aunque se le trasnparentaba el tanga.




























Qué sosa va esta chica siempre (de Carolina Herrera).
































Y para acabar, Kelly Preston , la mujer del botoxeado Travolta, en mostaza de Cavalli. Pues vaya.