lunes, 10 de septiembre de 2007

American took

















































































































































































































































De la pasarela al outlet.














Directito y sin escalas.














¿Victor o victoria?














Ni carne ni pescao.














Willi fogs en busca de su globo, amazonas satinadas y sin caballo, de estar por casa, gentleman's aburridos, damas de Ascott de las de sin entrada, lady's de caricatura, jockey's a medio camino entre el capitán pescanova y la abeja maya, y parientes lejanas de Jane Austen de crucero temático el día de cena de gala.














¿Fiesta de disfraces o inspiración victoriana?














¿Tributo a My fair lady o a una Mary Poppin's edulcorada?














Más que sorpresa, fiasco
Más que decepción, desencanto.
Siento un profundo respeto por la filosofía de Ralph, por su idiosincracia cien por cien americana.
Pero ésta vez se ha dejado la distinción en casa.
Si ha pretendido celebrar su cuarenta aniversario con un revival, bien, objetivo cumplido, el regusto clásico de antaño ha sido su principal baza.
Pero ha resultado caduco. Pasado. Marchito. Y rancio.
Un verdero despropósito.
Una patochada.
Nada que ver con su espíritu campestre inmaculado y su inspiración ecuestre de pura raza.
Y que cumpla muchos más...