viernes, 14 de septiembre de 2007

Baixant de la font del gat

(foto: http://www.vogue.es/)

De Gaudí, a París.


De París, al cielo.


El universo mágico del creador catalán se suma a la grandeza de otro no menos fantástico mundo: la alta costura.


No será fácil defender la estela de sus iberos predecesores, Pertegaz, Rabanne o Balenciaga, pero el diseñador, preciosista donde los haya, se ha mostrado ya entusiasmado y pletórico ante semejante reto.


Naif y barroco, Josep Font pinta a la mujer etérea pero suntuosa, femenina pero aniñada, muy burguesa, casi regia, aunque con aires prácticamente de hada.


No es una moda fácil.


Es hipersensible y delicada.


Es minuciosa, adornada, plagada de detalles, pero pulida, concienzuda, milimétrica en sus cortes y patrones.


Asombrosamente exacta.

Sus modelos parecen polichinelas, sonrosadas, pálidas, y articuladas.


La percha perfecta para sus piezas en ocasiones bucólicas, a veces incluso abstractas.


Su proximidad a la HC le avala, y cuando la tendencia es precisamente escapar de ésta hacia la "moda de masas", Font, recoge el testigo con ansias.


Huele a estancia larga.


¿Próxima parada?