domingo, 7 de octubre de 2007

Girls just wanna have fun





















































































































































































































































































Bienvenidos a Coney Island.
Al jardín del Edén.
Bienvenidos a la magia surreal.
A la fantasía burlesca.
A esta particular romería de ninfas flamencas.
A este pasacalles de muñecas, pin-ups, lolitas, divas, madames y cupleteras.
Galliano es un mago de la escena.
Recrea universos únicos, pequeñas fábulas, cuentos con un punto de tragicomedia.
Narra a través de imágenes su particular odisea.
Galliano es un engaño para los sentidos.
Te desmonta visualmente.
Te despista.
Te envenena.
Porque te encierra en su mundo de emperifolle y purpurina y no disciernes con objetividad plena.
A mí siempre me parece glorioso.
Cómo podría parececerle a alguien aburrido, pesado, o monótono...
Pero cuidado: Galliano también se reinterpreta.
A sí mismo y a los clásicos.
Aunque la transgresión sea su estandarte y haga de la estridencia su bandera, es un purista en toda regla.
Es un sabio un tanto loco.
Un descarado sin vergüenza.
Sublime cuando crea bajo el nombre de Dior.
Y un niño que sueña con ser mayor mientras juega con las niñas en el patio de la escuela, cuando bajo su propio nombre, se despoja de su estela.