jueves, 25 de octubre de 2007

Las vidas de una tendencia


Si es que podemos decir que una tendencia, llega a vivir.



Porqué nacer, nacen, y se reproducen a la velocidad de la pólvora.



Más bien se extienden por defecto y muchas veces, contra todo pronóstico, gusto o sentido común.



Ahora lo de mantenerse, eso en cuestión de moda va casi en contra de su propia definición. De su quintaesencia.


Al hilo de un artículo publicado en el vogue de éste mes, me pregunto yo también si las tendencias no son patrones atropellados que existen en teoría pero que mueren al ponerse en pie. O poco después.




Coco Chanel decía que moda es "todo lo que puede pasar de moda", y cómo bien matizan en la revista, "sí, pero ¿tan rápido?".



Los hits son pasajeros.


Efímeros, fugaces y perecederos.


Casi meras suposiciones.


Llegan por casualidad y se van por la puerta de atrás.


Unos pocos se quedan, pero entonces ya no son tendencia, sino fondo de armario.


Se gestan en la pasarela y se labran en las alfombras rojas.


Las celebrities son sus principales encumbradoras y exterminadoras.


Son las primeras en hacerse con los its y los must porqué ellas mismas los crean, los moldean, los adaptan, los desgastan y los queman.


En invierno ya lucen lo que se llevará en verano y viceversa, no dan tiempo a que las prendas lleguen a las tiendas y así el resto de los mortales poder disfutar de ellas, a su debido tiempo.


Es tal en ansia por hacerse con lo último que ya no se respetan ni las estaciones.


Las "cosechas" se solapan.


Y el cambio climático, juega a su favor.


La tendencia es pues llegar tarde a la tendencia: para cuando te haces con ella, ya no está de actualidad.

Para cuando se te hace la vista a lo que se lleva, ya lo tienes que jubilar.


Así que no se yo si no será mejor vivir en la ignorancia y dejar que las cosas sigan su curso normal.


Ya lo hacen bien las revistas, que publican sus especiales con meses de retraso pero justo cuando la temporada va a empezar.


Si es que yo ahora me pongo a ver las colecciones de invierno y es que las tengo aborrecidas


Ya no teno ganas de keffiyas, ni oxford's, ni jersey's alpinos, ni trencas militares ni pantalón ancho, ni ná de ná.


Solamente puedo pensar en flores, satines, transparencias, y tonos pastel.


Y lo que me queda, morena.