viernes, 13 de julio de 2007

Y todo se tiñó de rosa...












(photos: vogue.es)

Aunque la pasión persistió.
Maravilloso Valentino.
Glorioso en la parte final del desfile cuando la paleta de colores se sosega.
Pero florece.
Sale a relucir el lado bucólico del creador.
Se dejan atrás aquellos colores de rigor del glamour noctámbulo para dar paso a los tonos pastel.
Mucho más etéreos e inocentes.
Y se hace la luz.
Cúal Maria Antonietas sin corromper, la palidez de las modelos se vuelve salud.