viernes, 20 de julio de 2007

I'm a college girl in a jockey world










Lo que hace Chesquière solo lo puede hacer el director creativo de Balenciaga.


Sublime.


Su colección de invierno es totalmente antagónica a la que presentó para éste verano.


Ya no hablamos del total look, sino de ésto.


Y ésto señores es la vuelta a al colegio.


La anarquía dentro de la harmonía.


Hay unas reglas, y las rompemos, pero con gusto, classe, classy, navy, oilily!


No tengo palabras para sus zapatos. Cúal piezas de lego a nuestros pies. Ni para esos pañuelos étnicos.


Serán la prenda de la temporada.
Sí, yo también estoy harta de ese multiculturalismo prefabricado del que pretenden hacer alarde muchos y muchas en la pasarela.
Es indiscutible que la moda se nutre de elementos identificativos tomados de culturas y etnias del mundo. Al menos de un tiempo a esta parte: estampados, colores, tejidos, olores ...
Ah la sacra globalización!
Al final tendrá efectos positivos.
Colonizamos pero tomamos prestadas ideas y conceptos que hasta a nosotros, "el hombre blanco", nos sorprenden. Nos interesamos, adaptamos, transformamos, fusionamos, agluinamos, lo que ya parece ser mucho para una indústria vorágine que desecha todo lo que no sea, con efectos inmediatos, productivo. Menos mal que que nos queda la Haute Couture.
Lo que enriquece a unos, envilece a otros.
El National Geographic señores, también se viste de Prada.