martes, 24 de julio de 2007

A propósito de Carrie

A propósito de Carrie se me ocurre decir que es el personaje televisivo por antonomasia.
Universal aunque localista.
Carrie es la referencia.
No apruebo muchas de sus actitudes ni ciertos rasgos de su carácter que la mancillan.
La vuelven poco creible.
Habría que perfeccionarla. Que pulirla un poco. Moldearla y acabar de darle forma.
Porque la materia prima es excelente.
Inédita.
Franca.
Sagaz.
Fresca.
Liviana.
Auténtica.
¿Frívola?
Que resulte trivial por su modus vivendi y pensanti no la hace menos humana.
¿Dependiente?
Es soltera a los 35.
¿Inverosímil?
No estamos hablando de un personaje.
Sino de una chica como yo en un sitio como este.
Florituras aparte.
Puede resultar hastiante su tic adolescente de consultarlo todo compulsivamente con sus partenaires.
Cada pensamiento, cada movimiento, cada acontecimiento, cada paso dado.
Son las típicas llamaditas insoportables que una deja de hacer y recibir cumplidos los dieciséis.
Cuando una se da cuenta de que la amistad no es dar y soportar incondicionalmente el malsonante coñazo propiciado por tus congéneres en la edad del pavo.
Sino algo mucho más allá.
Y Carrie es puro humanismo: antropocentrista al máximo, optimista y absolutamente idealista y platónica.