viernes, 20 de julio de 2007

This is Blythe













Hay quién las encuentra demoníacas.
Yo personalmente, las adoro.
Seguramente ya las conoceréis.
Son las Blythe.
Esas muñecas japonesas (originariamente Americanas hasta que la casa que las producía dejó de fabricarlas porque asutaban a las niñas) cabezonas cuyos ojos cambian de color (4 colores diferentes cada muñeca).
Hay diversos modelos y en función del outfit tienen un precio.
Aún me estoy instruyendo en el tema.
Por Navidad me autoregalé una (no es ninguna de las de las fotos).
La tuve meses en custodia y no caí en la tentación de abrir aquel paquete "made in taiwan".
Ahora la tengo un poco abandonada a la pobre, pero en breve retomaré su customización, porqué sí, a éstas señoritas se les cambia todo, todo y todo.
Quién me iba a decir a mí cuando trasquilaba a mis Barbies y me fustigaba por ello que veinte años después iba a estar sacando impunemente ojos y pestañas, rascando caras y pintarrojeando a diestro y siniestro.
Y no les hago vestidos, porque no sé coser.
Es una tarea para hábiles y yo soy más de letras que de manualidades, pero intento defenderme.
In memoriam de mis barbies calvas.