miércoles, 8 de agosto de 2007

Otra cadena de favores



Más que grata sorpresa la propiciada por la nueva serie de cuatro.

No es que el plantamiento inicial de la serie me sedujera ipso facto, pero decidí probar.

Es verano, una tiene más tiempo libre del deseado. Y las series de culto, han cerrado por vacaciones.

Sí, estoy enganchada.

Lo de las coincidencias y el destino en el amor (y en la guerra) es a los shows made in usa lo que las catástrofes y los terroristas al cine, made in usa again, de acción: un argumento demasiado recurrente y cansino. Desgastado. Corroído.

Con el plus en este caso de resultar ñoño, fantasioso, y blandengue. Osea, poco creíble.

Aunque no estemos ante un producto edulcorado más, de un guionista cualquiera menos.

Sino que hablemos de una teoría seria.

Pero parece que la audiencia no avala supuestas refrendadas ideas acerca de interconexiones humanas.

Yo personalmente, discrepo.

Seis grados, relegada a un horario intempestivo hasta para el periodo estivo, no ha cuajado.

Más "New York Way of Life".

Chicos y chicas aparentemente normales pero inexplicablemente atrayentes en su supuesta banalidad.

No pasa nada más allá de lo que te puede pasar a tí, pero pasa en Nueva York y eso...eso lo cambia todo.

Lo vuelve indignantemente entretenido.

Tontamente sugestivo.

Al menos eso es lo que me pasa a mí.

En cuánto el telón de fondo es la gran manzana, me dejo seducir.
Caigo en la tentación con todas las de la ley.
No importa que me cuenten cuentos chinos si lo hacen desde Manhattan.
Y más si no es de cartonpiedra...
Estupenda Bridget a pesar de su extremada delgadez y aún más radiante su compañera de reparto, Hope Davis, que luce con porte comedido un exquisito y delicado look .
Será porqué los estlismos son de Patricia Field.
Lo de menos, que el planeta entero se sostenga a través de una cadena de conocidos que no pasa de más de cuatro intermediarios.
¿Misterios de la ciencia?