viernes, 3 de agosto de 2007

Inmoralidades a la carta



Gwen Stefani ha sido recientemente tachada de indecente y obscena en Malasia, ese país del sureste asiático cuya religión oficial es el islamismo (sunita), por lo que el 54% de su población abraza la fe islámica.

La ex vocalista de No Doubt tenía previsto dar un concierto en la capital del país, Kuala Lumpur, pero un grupo de nutridos estudiantes se ha opuesto a semejante acto alegando que la actitud de la cantante contraviene sus valores religiosos y culturales.

Cada uno es libre de sentirse ofendido por aquel o aquello que más quiera.

A nivel individual no tengo nada en contra de creencias, supersticiones, costumbres o mitos.

Pero sí tengo mis serias dudas acerca de la existencia de una moral universal aplicable unquívocamente a un grupo de personas con una misma religión, orientación política, u nacionalidad.

Y el terreno más pantanoso es aquel que pertenece a la colectividad.

Por aquello de la instrumentalización, léase, manipulación.

Estoy segura de que Gwen ni siquiera conoce los preceptos de la iglesia católica, por mucho que haya bautizado a su pequeño retoño clónico, lo mismo que aquellos que vetan a la diva platino seguramente desconocen la mitad de lo que dicen sus canciones o se toman demasiado a pecho letras que están ahí por acompañar a un ritmo.

Sin más pretensión..

Gwen solo quiere divertirse.

Y ganar dinero, claro.

Que lo de hacer gira no es por encomendarse a la virgen.

Y sus fans malasios, no practicantes, o no tanto, estoy segura de que también.

La culpa señores no la tiene la religión.

Sino aquellos que se empeñan en hacer de ella un objeto arrojadizo.

Un arma de destrucción masiva.
El pan nuestro de cada día...