lunes, 14 de enero de 2008

El costurero onírico

Nació en Casablanca en 1961, se educó en Israel (donde por supuesto hizo el servicio militar) y se acabó de formar en Estados Unidos, a donde llegó con ochocientos dólares en el bolsillo.





Es un tipo de lo más peculiar, bajito y regordete, perfectamente etiquetado pero con incongruente descuido; a mi me parece salido de una obra de Oscar Wilde, y según el, es el antidivo.


En su paseo americano del brazo de Jeffrey Beene, impugnó la comercialidad, en su etapa como segundo de Guy Laroche aprendió a ser parisino y en Saint-Laurent ( de donde lo echaron al cambiar de grupo) se empapó de perfección y cultivó su esmero creativo. En Krizia simplemente no cuajó y en Lanvin, ha sido finalmente reconocido.



















En poco más de cinco años (presentó la primera colección para la firma el 10 de marzo de 2002) ha conseguido relanzar una de las maisons más emblemáticas de París con un estilo impecablemente femenino, con discreción y sin enredo, sin trampa ni cartón, sin bombo y sin platillo, como a él le gusta ver y ser percibido, con reserva y compostura, con disciplina y cuidado, con gentileza e hidalguía. Alber es un señor pequeño pero matón, providente y sobradamente concienzudo.




















































Dice vestir a una mujer sensible porqué dice es, tremendamente emotivo. No le interesa el estilismo ni las tendencias, los transitorio ni lo efímero. Reniega de celebrities y alfombras rojas pero es amado con más intensidad y ardor que cualquier súbdito de neón cegado por el esnobismo.
Elbaz es un artesano de la modernidad, no le van las grandilocuencias ni los superlativos, no le gusta magnificar, teatralizar, ni revestir de espejismo, es un sastre del tête à tête, un intimista masivo, un pensador pizpireto, enemigo de las artimañas y el artificio, amante bandido del bienhallado deseo y precursor habillé y sin chaussettes de un concertante positivismo.
























Tras ver su último desfile uno redescubre la definición de elegancia: sencillez, que no simpleza.
Sobriedad y austeridad. Que no minimalismo. Naturalidad, gracia y soltura, y por encima de todas las cosas, un confort minucioso y exquisito. Sobre la pasarela no encontramos claves moméntaneas ni instrumentos furtivos, nos topamos con el perfecto manual del pragmatismo chic, con la biblia de una moda hecha con los cinco sentidos.
























La silueta femenina se intuye más que se muestra. Se insinua más que se revela, entre túnicas que fluyen, envuelven, perfilan, repasan las formas, sin marcar, sin ceñir, sin ahogar el cuerpo de la mujer Elbaz. Pero no todo es volátil, ligero y sutil. También entran en juego volantes, pedrerías, plumas, drapeados, bordados, paillettes e incrustados. Pero casi sin querer. Porque no se notan. No recargan, enriquecen. No abarrotan, ennoblecen.



























































































































En Lanvin Elbaz se ha encontrado a sí mismo y nos ha reconciliado al resto de los mortales con un ademán civilizado y pulido, con un savoir faire de genio comprimido, obsequioso y consecuente con el cuerpo femenino, un cuerpo hecho de mente, una mente que bebe de sus amables y bonachones entresijos.






































































































































11 comentarios:

thesil dijo...

Me encanta la colección nueva de la próxima primavera. Estoy enamorada de los maravillosos vestidos vaporosos.
Alber Elbaz es sin duda el gran genio de estos tiempos.
Besos

Lucio dijo...

eS FABULOSO LO QUE HA HECHO CON LANVIN,UNA CASA MUERTÍSMA,A MI CADA TEMPORADA ME GUSTA Y ME SORPRENDE ES UN EJEMPLO DE BUEN TRABAJO Y COHERENCIA ,DE CHIC PARISIENNE Y DE ESTILO.NO TENGO NADA MALO QUE DECIR AL RESPECTO DEL BUEN SEÑOR...AH SI LAS CAMISETAS DE 500 EUROS QUE CIRCULAN POR AHÍ.

Di dijo...

Las colecciones de Elbaz para Lanvin han sido formidables, consiguiendo revitalizar una casa que estaba prácticamente desaparecida. Me encanta el dominio del color y los volúmenes que posee.

Genial.

Bicos

BoatoLuxo dijo...

No soy un fans empedernido de sus creaciones completas, sino que amo por sobre todo los pequeños detallitos que marcan la diferencia.

saludos.

aka scrunchie girl dijo...

Pues ala, en esto coincidimos todos!
Besos!

Shopaholic dijo...

Me encanta, es de lo mejorcito que hay ahora mismo por ahi. Es elegancia pura, clasico pero sin ser aburrido, sencillo y perfecto.

Un beso!

chicochuc dijo...

Estoy de acuerdo con todos. Es un genio de la moda! Pero tengo que decir que yo respeto que no quiera ser un divo, pero no se pasa una mica. Entre divo y antidivo hay muchos estados y el se ha salido del rango... Que pinta nos luce el geniecillo!

laia. dijo...

ah! mi amor!
es una persona tan chevere y fascinante, me gustaria salir a cenar con el y beber y charlar toda la noche! jaja
<3

Bego dijo...

Genial, coincido contigo, su última colección es perfecta, he visto vestidos en Brownsfashion.com y son ideales, cómodos, elegantes, informales... Una de las mejores colección de este verano
Besos,
Begoña

alterego dijo...

Es un genio absoluto. Sus colecciones son poesía pura. Además él es como un bicho raro en todo este circo de la moda: bajito, gordete y con cara de buena persona y no de divo. Me encanta que lleve pajarita. De hecho, voy a copiárselo próximamente. Bss.

somebody dijo...

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