martes, 13 de noviembre de 2007

Nació en el mediterráneo




Corrían nuevos tiempos para la silueta femenina, soplaban aires de New Look.


Allá por época de post-guerra, en pleno período de confusión, estrecheces y escasez, Dior abofeteaba la crisis usando el lujo cómo herramienta y devolvía la figura a la mujer.


Un poquito más al sur, al borde del mediterráneo, un aristócrata florentino, bebía del sol, de la montaña y del mar.


Amén de angustias y aprietos, Il marchese di Barsento se quería divertir y relajar.


Una mañana más de invierno, mientras hacía descenso en la estación alpina de Zermatt, el noble amante de Botticcelli, Leonardo da Vinci y Rafael, el licenciado en sociología en Nueva York, el miembro activo del equipo olímpico de esquí italiano y a la vez enrolado en el ejército de aviación de manera no accidental, aburrido de ver tanto mono clónico, se plantea diseñar un atuendo más ameno y animado para practicar ese ya masivo, deporte estacional.

Su propuesta fue tan novedosa cómo sencilla y funcional: un pantalón strecht ajustado al tobillo con un pequeña banda de cuero y un suéter impermeable con capucha y bolsillo "ventral".













Su creación no tarda en llegar a las páginas de Harper's Bazaar de la mano de una amiga fotógrafa y bajo el amparo y con la bendición de Diana Vreeland (alma mater de la publicación).
La reacción en cadena al artículo "An Italian Skier Designs" no se hace esperar y los armarios de una sociedad felizmente encorsetada y embriagada por la alta costura parisina se empiezan a soltar gracias a Emilio Pucci, un joven europeo de 33 años que se cuela casi sin quererlo en el mundo de la moda con un particular estilo casual, cómodo y fácil de llevar.










































Durante sus largos periodos en Capri, Pucci se empapa de playa, de luz, de agua y de sal y centra sus diseños en tops, camisas, vestidos y foulards con olor y sabor a mar.

Pegados al cuerpo sin abusar, de corte simple y a ras, sus modelos suplen la falta de complejidad estructural con llamativos motivos ópticos, con gráficos psicodélicos de colores extremadamente vivos, estampados inéditos y genuinos que enloquecen a una jet-set más bien monocromática y aburrida, repetitiva y estancada, sin ánimo de cambiar.
Pero con él llegó el escándalo y en 1951, y a pesar de las mofas lanzadas desde las más altas esferas, abre su primera boutique,
y de ahí al cielo, sin parar a repostar...







La puccimania se convierte en fenómeno social y sus vestidos-camisa el epicentro de un easy wear fresco y sin pretensiones que hizo las delicias de lady's de los 50 cómo la princesa Grace, divas de los 60 cómo Marylin Monroe, Sofia Loren o Jacqueline Kennedy, damas de los años setenta cómo la revolucionaria Twiggy o la distinguida Marisa Berenson, ochenteras de pro cómo Madonna o Paloma Picasso quiénes lo recuperan y relanzan tras un pequeño parón, hasta nuestras actuales chicas it, quiénes se postran ante el destierro de la decoloración.

























































































































































Emilio era un visionario que quiso modernizar a la mujer y lo consiguió.
Su fórmula era escueta pero sugestiva, y caló.
Creó los pantalones estilo capri, ensalzó las camisetas de punto, los tejidos semi-tecnológicos y las formas geométricas y cúbicas de incofundible impresión.
Vistió a musas y azafatas, a celebrities y señoras cómo tú o cómo yo (vale, es un decir...), en la playa o en un cóctel, pero siempre con naturalidad y comfort.
Se dejó llevar por las mieles del éxito y explotó su originalidad plasmando sus representativos contornos y sus distintivas siluetas en colecciones de accesorios y perfumes producidos en masa, sin demasiado criterio y con discutible calidad, cayó quizás en el error, pero el pabellón permanece hoy en día alto e intacto, y la marca, ahora recomprada, no ha dejado nunca de funcionar.


























La muerte del genio fundador en el 92 no ralentiza ni mimba el tirón de la casa, el peso del sello, uno de los de mayor antigüedad del prêt-a-porter actual, y aunque el poder de decisión esté actualmente en manos de una multinacional (el gigante LVMH), ante la atenta mirada de la hija del creador han pasado maestros cómo Lacroix, que estuvo al frente de su dirección artística de 2002 hasta 2006, e hizo magia y alarde de la reputada maison (mejor dicho palazzo).






































































El relevo del británico Matthew Williamson hace apenas un año sigue sin romper esquemas,
se mantiene la estela del print imperecedero, del encuentro entre glamour y sport, de la simple sofisticación, de las luces sin sombras,
en definitiva, de la vida y milagros en tecnicolor.











































































11 comentarios:

grenadine dijo...

los vestidos pucci son perfectos y cada vez originales.

thesil dijo...

Qué revival más completo! Me gusta mucho la filosofía Pucci, modernidad, comodidad, vistosidad y diseño, mucho diseño.
Besos

aka scrunchie girl dijo...

Grenadine. Totalmente, cada vestido es una pieza única.
Thesil. La filsofía Pucci es casi un modo de vida, un canto a la alegría, un homenaje al jolgorio y la refinada algarabía.
Besos!

Alma DeLuXe dijo...

Maravillosa crónica y mejores fotos, enhorabuena!! ah! y gracias por rescatarme jeje...un beso!!

aka scrunchie girl dijo...

Gracias Alma, se te echaba mucho de menos!

pinup_shoot dijo...

Un artículo genial, como siempre, al final entre todas me vais a culturizar en esto de los diseñadores de altas esferas (mundillo que desconozco casi por completo)

Aretha dijo...

Me encantó tu post! Cada vez más información para completar cada detalle, eso es lo que me gusta de tu blog... Mejor que cualquiera de esas que se creen Anna Wintour analizando una prenda en la blogósfera (sin animo de ofender a nadie ajja)

Pucci es para mí un dios. Punto.

aka scrunchie girl dijo...

Pinu-shoot. Gracias! Pero en la moda como en (casi) todo, soy una simple aprendiz..!
Aretha. Navegamos en el mismo barco. Tus post son auténticas reliquias con imágenes inéditas y contenido no menos excepcional.
Besos

AB Complementos dijo...

Un artículo MARAVILLOSO!!

aka scrunchie girl dijo...

Gracias!
Ahora mismo me paso a echarles un ojo a tus complementos.

somebody dijo...

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