
Porque la gripa no acaba de irse y porque, un año más, sigo sin salir de pobre.
Porque yo soy muy de estar anclada en el pasado: qué manía con lo de mirar para adelante cuando hay tantas cosas únicas ya vividas que siempre estarán ahí, y de ahí no las mueve nadie.
Porque soy algo pusilánime por naturaleza y aunque antes muerte que resignarse, no me gusta a mi eso del andar por desplazarse.
Porque no quiero quedarme dónde estoy pero no estoy segura de si llegaré a dónde quiero quedarme.
Y mientras tanto, sigo viajando con sobrante de ilusiones, y exceso de equipaje.
